Para los que no lo saben, soy “fans” de la cocina. Gastronomía en general.
No recuerdo desde cuando, ni porque, solo sé que me encanta.
Me gusta cocinar, y eso no significa necesariamente que sea la mejor haciéndolo, pero hasta ahora nadie ha muerto por comer algo que yo haya cocinado (y miren que de eso ya es un rato) ni tampoco he recibido peticiones de dejar de hacerlo.
Siempre ha formado parte de mi vida y me ha enseñado mucho, en lo personal y ahora en lo profesional, a veces hasta en lo social.
Historias hay muchas, y espero poder compartirlas poco a poco.
A continuación una.
Aún cuando estaba yo indecisa sobre que estudiar, fui a una plática informativa; de esas, que dan las escuelas para que te animes a entrar, pues.
La carrera, he de aceptarlo, estaba de moda, era “la onda” estudiar para Chef… “ahí está la lana”, me decían (ja, ilusos).
Pero algo me decía, que no era esa la razón por la que me quería dedicar a eso.
Claro que por disposición de mi orientadora vocacional de la prepa, había yo investigado acerca de carreras, y mis opciones eran en realidad dispersas, bueno, pues estaba entre Gastronomía o Psiquiatría. Y ya para que les digo más.
Mi madre, claro, no quería que “estudiara” para chef “Tu deberías ser doctora, o contadora, ¿no te gustaría Químico en alimentos?” y una larga lista de etcéteras.
Por supuesto que no fue por llevarle la contraria (ajá) pero un día llegue y le dije: pues fíjate que va a haber esta reunión en tal escuela, en donde van a platicar acerca de la carrera, y quiero que me acompañes.
Ella tan linda, por supuesto que me acompañó, más que nada para tener información certera con que debatirme, creo yo.
Ya en dicho lugar, uno de los invitados era el Chef Tim Wasylko (neta, así se llama) quién se encargaría más tarde de inculcarme Fundamentos Culinarios, empezó a hablar, en un pésimo y un poco divertido español. Enfundado en su uniforme blanco y toca alta, tenía toda mi atención (aunque las galletas que nos dieron me distraían un poco).
Así que fue contando su historia y cómo desde que era niño “tuvo” que trabajar en la cocina, y cómo se dio cuenta que le gustaba y era bueno en eso. Y bueno, ya sabrán la alegría que le dio cuando se entera que puede realmente dedicarse a esto para vivir.
En este punto de la historia es cuando mi ahora muy amado Tim salió con una de las frases que definen de manera perfecta por que sigo en esto, a lo que llamo trabajo.
“Estoy haciendo lo que más me gusta, lo que siempre me ha gustado, la diferencia es que ahora me pagan por hacerlo”
Dije… “wow”
Volteé a ver a mi madre, sentada al lado mío. Sonrió.
La voz en mi cabeza: “Es esto, ésta es la razón por la que me quiero dedicar a esto.”
#WIN
El resto es historia.
jueves, 11 de febrero de 2010
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Esperemos conocer un poco más de esa historia... :)
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