domingo, 21 de febrero de 2010
De fiesta no tiene nada
Siempre me he considerado una persona que se esfuerza por respetar las creencias, gustos y costumbres ajenas. Aún si algunas de ellas me molestan.
Me gusta que las personas me den ese mismo respeto.
En la medida de mis posibilidades me gusta basarme en “no hagas a los demás lo que no te gustaría que los demás te hicieran” y sí hay algo, de la larga lista de “No me gusta” la número uno es que no me gusta que traten de imponerme ideas con las que simplemente no concuerdo.
Creo también, a pesar de todo en la libertad que cada uno tenemos de expresar nuestras inconformidades con ciertos temas y nuestra aprobación hacia otras. En eso se basa el respeto para la sana convivencia.
Entiendo que no te gustan las mismas cosas que a mi, sin embargo las respeto, porque tus razones son tan válidas para que te guste tal cosa como lo serán las mías para que no me guste o me guste tal.
Tu libertad de expresión termina dónde empieza mi derecho a no escucharte. Dicen por ahí.
Creo que el preámbulo ya fue demasiado y no estoy segura si se entiende.
Pero sinceramente necesito sacar la frustración y el coraje que me produce que aún hoy en día hay gente que disfruta viendo como hacen sufrir a un ser vivo.
Sí, VIVO igual que tu y que yo.
Cual época de Circo Romano. Denle al pueblo pan y circo. Al fin que ahora se conforman con el circo.
La historia empieza con una tarde tranquila de domingo en twitter.
Lo que me gusta del twitter es la diversidad que me encuentro en mi Time Line. Lo disfruto. Yo la elegí así y cada una de las personas que leo me aporta algo, lo que sea.
Sorpresa me lleve al ver que había gente “tuiteando” su agradable experiencia desde la Arena México, o desde la comodidad de su hogar. Algunos de ellos gente con la que en realidad me es grato interactuar. Y pensé: “Claro, están en todo su derecho”.
Simplemente no pongo la tele en ese canal porque no quiero enterarme. Tampoco tengo necesidad de leerte a ti.
Pues que “agarro y hago coraje”
Y se me ocurre expresar mi inconformidad. Refiriéndome, claro, a la “Fiesta Brava” y pensando: si hiero susceptibilidades, lo siento, tienen tanto derecho a no leerme como yo lo tengo de escribir esto. Alcance a hacer dos o tres replys, pero decidí dejarlo por un tiempo, ya que se hubieran acabado sus toros y regresaran a ser las personas que me gusta leer para no tener que aplicar el unfollow.
Mi opinión al respecto es la siguiente: SIMPLEMENTE INHUMANO el tener la sangre fría de ver a un animal inocente defenderse y luchar por su vida, por mero instinto, y encima aplaudir al payaso que lo tortura. Cuando se supone que nosotros somos los “racionales”.
Mi pregunta es ¿Qué de racional tiene asesinar por diversión?
Por que segura estoy que si los papeles estuvieran invertidos, el animal mostraría más decencia.
Yo no sé si es arte, ni deporte, o si está reservado para gente “culta” o “conocedora”. Ni me interesa averiguarlo. Yo solo se que da rabia ver el regocijo de la gente en el dolor ajeno. Y después nos preguntamos sobre los asesinatos en todo el país o los secuestros y extorsión. Seguros estamos detrás de las gradas, ¿no? Total, no hay de que preocuparse.
En conclusión, no comparto el gusto y me cuesta trabajo respetar a los que sí lo hacen. En la vida real ni siquiera convivo con personas que tengan este “gusto”. No intentaré razonar con aquellos que lo disfrutan, simplemente no podría.
Así que mejor me desahogo, porque eso de la gastritis y los corajes no se llevan bien.
Gracias, si llegaste hasta acá, entiendo que la redacción no fue la mejor.
Necesitaba enfriarme la cabeza.
jueves, 11 de febrero de 2010
Una probadita de mi
Para los que no lo saben, soy “fans” de la cocina. Gastronomía en general.
No recuerdo desde cuando, ni porque, solo sé que me encanta.
Me gusta cocinar, y eso no significa necesariamente que sea la mejor haciéndolo, pero hasta ahora nadie ha muerto por comer algo que yo haya cocinado (y miren que de eso ya es un rato) ni tampoco he recibido peticiones de dejar de hacerlo.
Siempre ha formado parte de mi vida y me ha enseñado mucho, en lo personal y ahora en lo profesional, a veces hasta en lo social.
Historias hay muchas, y espero poder compartirlas poco a poco.
A continuación una.
Aún cuando estaba yo indecisa sobre que estudiar, fui a una plática informativa; de esas, que dan las escuelas para que te animes a entrar, pues.
La carrera, he de aceptarlo, estaba de moda, era “la onda” estudiar para Chef… “ahí está la lana”, me decían (ja, ilusos).
Pero algo me decía, que no era esa la razón por la que me quería dedicar a eso.
Claro que por disposición de mi orientadora vocacional de la prepa, había yo investigado acerca de carreras, y mis opciones eran en realidad dispersas, bueno, pues estaba entre Gastronomía o Psiquiatría. Y ya para que les digo más.
Mi madre, claro, no quería que “estudiara” para chef “Tu deberías ser doctora, o contadora, ¿no te gustaría Químico en alimentos?” y una larga lista de etcéteras.
Por supuesto que no fue por llevarle la contraria (ajá) pero un día llegue y le dije: pues fíjate que va a haber esta reunión en tal escuela, en donde van a platicar acerca de la carrera, y quiero que me acompañes.
Ella tan linda, por supuesto que me acompañó, más que nada para tener información certera con que debatirme, creo yo.
Ya en dicho lugar, uno de los invitados era el Chef Tim Wasylko (neta, así se llama) quién se encargaría más tarde de inculcarme Fundamentos Culinarios, empezó a hablar, en un pésimo y un poco divertido español. Enfundado en su uniforme blanco y toca alta, tenía toda mi atención (aunque las galletas que nos dieron me distraían un poco).
Así que fue contando su historia y cómo desde que era niño “tuvo” que trabajar en la cocina, y cómo se dio cuenta que le gustaba y era bueno en eso. Y bueno, ya sabrán la alegría que le dio cuando se entera que puede realmente dedicarse a esto para vivir.
En este punto de la historia es cuando mi ahora muy amado Tim salió con una de las frases que definen de manera perfecta por que sigo en esto, a lo que llamo trabajo.
“Estoy haciendo lo que más me gusta, lo que siempre me ha gustado, la diferencia es que ahora me pagan por hacerlo”
Dije… “wow”
Volteé a ver a mi madre, sentada al lado mío. Sonrió.
La voz en mi cabeza: “Es esto, ésta es la razón por la que me quiero dedicar a esto.”
#WIN
El resto es historia.
No recuerdo desde cuando, ni porque, solo sé que me encanta.
Me gusta cocinar, y eso no significa necesariamente que sea la mejor haciéndolo, pero hasta ahora nadie ha muerto por comer algo que yo haya cocinado (y miren que de eso ya es un rato) ni tampoco he recibido peticiones de dejar de hacerlo.
Siempre ha formado parte de mi vida y me ha enseñado mucho, en lo personal y ahora en lo profesional, a veces hasta en lo social.
Historias hay muchas, y espero poder compartirlas poco a poco.
A continuación una.
Aún cuando estaba yo indecisa sobre que estudiar, fui a una plática informativa; de esas, que dan las escuelas para que te animes a entrar, pues.
La carrera, he de aceptarlo, estaba de moda, era “la onda” estudiar para Chef… “ahí está la lana”, me decían (ja, ilusos).
Pero algo me decía, que no era esa la razón por la que me quería dedicar a eso.
Claro que por disposición de mi orientadora vocacional de la prepa, había yo investigado acerca de carreras, y mis opciones eran en realidad dispersas, bueno, pues estaba entre Gastronomía o Psiquiatría. Y ya para que les digo más.
Mi madre, claro, no quería que “estudiara” para chef “Tu deberías ser doctora, o contadora, ¿no te gustaría Químico en alimentos?” y una larga lista de etcéteras.
Por supuesto que no fue por llevarle la contraria (ajá) pero un día llegue y le dije: pues fíjate que va a haber esta reunión en tal escuela, en donde van a platicar acerca de la carrera, y quiero que me acompañes.
Ella tan linda, por supuesto que me acompañó, más que nada para tener información certera con que debatirme, creo yo.
Ya en dicho lugar, uno de los invitados era el Chef Tim Wasylko (neta, así se llama) quién se encargaría más tarde de inculcarme Fundamentos Culinarios, empezó a hablar, en un pésimo y un poco divertido español. Enfundado en su uniforme blanco y toca alta, tenía toda mi atención (aunque las galletas que nos dieron me distraían un poco).
Así que fue contando su historia y cómo desde que era niño “tuvo” que trabajar en la cocina, y cómo se dio cuenta que le gustaba y era bueno en eso. Y bueno, ya sabrán la alegría que le dio cuando se entera que puede realmente dedicarse a esto para vivir.
En este punto de la historia es cuando mi ahora muy amado Tim salió con una de las frases que definen de manera perfecta por que sigo en esto, a lo que llamo trabajo.
“Estoy haciendo lo que más me gusta, lo que siempre me ha gustado, la diferencia es que ahora me pagan por hacerlo”
Dije… “wow”
Volteé a ver a mi madre, sentada al lado mío. Sonrió.
La voz en mi cabeza: “Es esto, ésta es la razón por la que me quiero dedicar a esto.”
#WIN
El resto es historia.
martes, 9 de febrero de 2010
Contraolvido
Hoy que no estás, tu recuerdo es fuerte como
tu presencia, más tangible que el humo,
se va en el agua del tiempo y sus reflejos
que atan a su viaje mi sueño.
La tormenta de tu ombligo canta aún al fondo
de la sangre, está hecha de un nombre frágil
como el alba en que se inicia la luz o se
arrecia la noche.
¿Dónde cocinas el latido que señalan tus
piernas?
Todas las ausencias se juntan en tus manos.
¿Qué luces son de tu tristeza?
A ti regresan todos mis caminos, soy el que
busca tus jugos de irradación
contra los besos prestados al olvido.
Pedro Salvador Ale
Aromas
tu presencia, más tangible que el humo,
se va en el agua del tiempo y sus reflejos
que atan a su viaje mi sueño.
La tormenta de tu ombligo canta aún al fondo
de la sangre, está hecha de un nombre frágil
como el alba en que se inicia la luz o se
arrecia la noche.
¿Dónde cocinas el latido que señalan tus
piernas?
Todas las ausencias se juntan en tus manos.
¿Qué luces son de tu tristeza?
A ti regresan todos mis caminos, soy el que
busca tus jugos de irradación
contra los besos prestados al olvido.
Pedro Salvador Ale
Aromas
jueves, 4 de febrero de 2010
Siempre hay una primera vez
Justo ahora me estoy preguntando ¿y yo qué hago aquí?
La verdad es que traigo la espinita de abrir un blog ultimamente. ¿por qué? no lo sé, cosas que se me ocurren de repente.
A finales del año pasado me decidí a "darme de alta". Con eso de los propósitos de año nuevo, me dije: ok, puede ser un buen proyecto para iniciar con este año.
La verdad es que nunca he sido buena para seguir eso de "propósitos de año nuevo" digo, a final de cuentas si quieres hacer realmente algo, lo haces, la fecha es lo de menos. O al menos, yo lo hago.
Bien, entonces como muchas cosas en mi vida,un día (hoy) me decidí a hacerlo simplemente. La verdad es que este asunto tan pequeño me daba vueltas en la cabeza de vez en cuando, y pensaba... ¿que voy a escribir yo en un blog? si con trabajos se usar la computadora.
Nunca he sido alguien muy interesada ni conocedora de la tecnología, lo básico yo supongo, por que mis hashtags nunca mienten y como alguna veces he dicho la #tecnologiamerepele.
Cierto es que nunca antes también hubiera encontrado algo en la red que me entretuviera tanto como para dedicarle tiempo suficiente, a veces incluso más del estrictamente necesario.
Pero entonces conocí twitter, y con el un mundo totalmente nuevo para mi,mundo al que,como suele pasarme con muchas cosas, me resistía al principio y yo decía "eso no es para mi", "ni siquiera le entiendo". Lo único que necesité entonces fue darle una oportunidad, a ver que pasa, y claro, una noche de #kfelap en la que VOX y Hache me dieron mi primer tutorial en twitter.
Cuando me di cuenta ya estaba adentro... "la perdimos" susurró una voz en mi cabeza. Empece a conocer y leer personas, personajes realmente interesantes unos, divertidos otros, inteligentes, infinidad de personalidades, puntos de vista y opiniones. Pero esa es realmente otra historia.
Creo que lo que realmente me sorprendió fue darme cuenta que yo dudaba que hubiera gente interesada por ahí en leer las tonterías que a mi se me antojaba escribir, muchas veces desahogo... otras tantas ocio.
Yo a lo único que quería llegar con esto es: Que más da, le voy a dar una oportunidad a esto, ya veremos que pasa.
La verdad es que traigo la espinita de abrir un blog ultimamente. ¿por qué? no lo sé, cosas que se me ocurren de repente.
A finales del año pasado me decidí a "darme de alta". Con eso de los propósitos de año nuevo, me dije: ok, puede ser un buen proyecto para iniciar con este año.
La verdad es que nunca he sido buena para seguir eso de "propósitos de año nuevo" digo, a final de cuentas si quieres hacer realmente algo, lo haces, la fecha es lo de menos. O al menos, yo lo hago.
Bien, entonces como muchas cosas en mi vida,un día (hoy) me decidí a hacerlo simplemente. La verdad es que este asunto tan pequeño me daba vueltas en la cabeza de vez en cuando, y pensaba... ¿que voy a escribir yo en un blog? si con trabajos se usar la computadora.
Nunca he sido alguien muy interesada ni conocedora de la tecnología, lo básico yo supongo, por que mis hashtags nunca mienten y como alguna veces he dicho la #tecnologiamerepele.
Cierto es que nunca antes también hubiera encontrado algo en la red que me entretuviera tanto como para dedicarle tiempo suficiente, a veces incluso más del estrictamente necesario.
Pero entonces conocí twitter, y con el un mundo totalmente nuevo para mi,mundo al que,como suele pasarme con muchas cosas, me resistía al principio y yo decía "eso no es para mi", "ni siquiera le entiendo". Lo único que necesité entonces fue darle una oportunidad, a ver que pasa, y claro, una noche de #kfelap en la que VOX y Hache me dieron mi primer tutorial en twitter.
Cuando me di cuenta ya estaba adentro... "la perdimos" susurró una voz en mi cabeza. Empece a conocer y leer personas, personajes realmente interesantes unos, divertidos otros, inteligentes, infinidad de personalidades, puntos de vista y opiniones. Pero esa es realmente otra historia.
Creo que lo que realmente me sorprendió fue darme cuenta que yo dudaba que hubiera gente interesada por ahí en leer las tonterías que a mi se me antojaba escribir, muchas veces desahogo... otras tantas ocio.
Yo a lo único que quería llegar con esto es: Que más da, le voy a dar una oportunidad a esto, ya veremos que pasa.
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